Los niños son bastante activos y a los padres les encanta llevarlos a los parques para que jueguen con otros niños y así quemen algo de energía. No obstante, ¿seguro que no hay una mejor forma de ayudarles a quemar esa energía?

El ejercicio en los más pequeños, algo muy importante

Que un niño esté jugando al fútbol con sus amigos está bien, pero de vez en cuando necesitan hacer algo más que correr durante veinte minutos. Apuntarlo a una extraescolar, donde aparte de jugar van a correr, estirar y hacer toda clase de ejercicios físicos está muy bien, porque no toda la labor hay que dejársela a los profesores de Educación Física.

Pero también es bueno que hagan ejercicio con los padres. No, hay porque convertirlos en los niños más fuertes del mundo ni sobrepasarse con sus límites. Que hagan un poco de ejercicio con sus padres les ayuda a conectar un poco más con ellos. Algo tan sencillo como montar en bicicleta o salir a correr, aunque solo sean diez minutos, ayuda mucho a estrechar lazos entre la familia.

La importancia del ejercicio en los niños

También ayuda al desarrollo del pequeño. Mientras que los adultos pueden utilizar algunas “ayudas” para fortalecer su organismo en pos de rendir lo máximo mientras hacen ejercicio, en el caso de los más pequeños estos aún se están desarrollando, y por ello hay que ayudarles a crecer fuertes y sanos.

Un ejercicio diario, de tan solo media hora, les ayuda a fortalecer los músculos y huesos del cuerpo, desarrolla su capacidad motora y mejora su coordinación y concentración. Al principio se tiene que ir poco a poco, porque aunque los niños tienen mucha energía, no van a poder seguir el ritmo de un adulto. Se debe intentar compaginar ejercicios sencillos con actividades deportivas que requieran mucho movimiento, como baloncesto o tenis, para que poco a poco se vayan adaptando al ritmo. Un poco de persistencia, y podrán crecer muy sanos.

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