Imagen cortesía de: ccm.itesm.mx

Salvador Alva quien hace cinco años dirigió el Sistema Tecnológico de Monterrey respondió algunas preguntas en el marco del festival de emprendimiento en América Latina, INCmty; y señaló el por qué del fracaso del modelo educativo convencional.

Antes de aceptar la dirección del Tecnológico de Monterrey, dirigió compañías privadas que le acreditaron como uno de los empresarios con más éxito e influencia en la región. Confesó que parte de su éxito se debió a que se realizó un plan de vida y lo siguió al pie de la letra; sus objetivos eran convertirse en un líder social que pudiese influir positivamente en las comunidades.

En su proceso de refinamiento como empresario, en búsqueda del liderazgo; se dedicó a estudiar los comportamientos humanos, lo que le valió no sólo amplios conocimientos sino que lo convirtió en un gerente por excelencia.

Su visión siempre fue impactar a seres humanos, realizar proyectos sociales y transformar vidas. Con esa visión entonces, aceptó la dirección del Instituto Tecnológico que le ofreció Lorenzo Zambrano.

Un liderazgo distinto al fracaso del modelo educativo convencional

Al ser interrogado sobre su modelo de liderazgo, consideró que el ser humano o cualquier institución que sea dirigida, necesitarán valores, rumbo y sentido de vida. En el caso del tecnológico de Monterrey considera que la visión global, el sentido humano, la integridad y la innovación son importantes para el éxito y progreso. Por lo que el objetivo de su dirección es crear líderes que tengan un objetivo social en las comunidades.

Señaló que el modelo de educación en la universidad es disruptivo, basado en retos y no en materias. Un sistema revolucionario que dista mucho del fracaso del modelo educativo convencional. Acotó que en su modelo de liderazgo, los protocolos y convencionalismos están de más, apuesta por la espontaneidad. Gracias a este enfoque educativo la universidad se ha colocado entre las mejores cien universidades del mundo, y entre las escuelas de negocios del país, la primera.

Incluso desde la estructura física, la universidad ha cambiado los esquemas del modelo convencional. Los salones de clases son todos distintos, con asientos portátiles y mesas redondas, con tableros móviles y colores que invitan a la invención y creatividad. Considera que esta manera de educación permite al joven emprendedor, romper esquemas y permitirse los cuestionamientos, el razonamiento crítico que se ha perdido.

Entre los proyectos que tiene la Universidad están las becas Líderes del Mañana, cuyo objetivo es captar a las mentes brillantes de las regiones pobres en México, para así convertirlos en líderes del futuro.

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