Hay quien dice que antes de ver una película, hay que averiguar si esta ha sido adaptada de una novela. Si es el caso, antes hay que leer la novela para después proceder a ver la película. En algunos casos esto solo sirve para estropear una película, pues siempre se hacen muchos cambios bruscos en la historia o en los personajes, lo que puede acabar provocando que la película no guste.

No obstante, en este caso, quien haya tenido la oportunidad de leer la novela original de Murakami quedará muy satisfecho con el resultado final, porque es una adaptación fiel a la novela del aturo. Con algunos cambios, eso si, pero es algo inevitable que pase a la hora de pasar las letras de un trozo de papel a la gran pantalla.

Una película que destaca sobre todo porque entra por los ojos. El espectador se sienta delante de la pantalla y no puede dejar de mirar hasta que la película ha llegado a su fin. Una película que nos traslada a los duros años 60 de Japón, una película donde estaban muy presentes ciertos valores sociales pero que ya comenzaban a ser destruidos por los jóvenes que exigían que comenzase un cambio.

La banda sonora, la cuál estuvo a cargo de Jonnhy Greenwood, guitarrista de Radiohead, acompaña durante toda la película. Es sumamente perfecto el montaje en el que cada una de las piezas de la banda sonora suenan en la escena correcta y le dan un tono único que puede llegar a resultar hasta hipnotizante, realizando cambios de volumen según en que secuencia.

Pero toda esta película no habría sido posible llevarla a cabo sin la aparición de actores de la talla de Kinichi Matsuyama, quien ha demostrado que no se ha quedado estancando en papeles de adaptación de imagen real de mangas, como el que hizo de L en Death Note, y que es único llevando a la vida a personajes de obras realizadas en papel. Pero no se puede decir que Rinko Kikuchi, quien supo hacer muy bien el papel de Naoko, se quede a la sombra de Matsuyama ni tampoco que Kiko Mizuhara no tuviera un gran estreno en el mundo del cine con el papel de Midori. Para ser su primera película su actuación ha sido estelar.

Una película que a más de uno le hará reflexionar todo lo que ocurre a lo largo de la película y que les dejará maravillados desde su comienzo hasta el final.  Y si no se ha leído la novela, será una oportunidad perfecta para tener una excusa para hacerlo.

Sinopsis de la película

El protagonista de la famosa historia de Tokio Blues, basada en la novela Norwegian Wood del famoso novelista japonés Haruki Murakami, gira en torno a Toru Watanabe.

Un día, de casualidad, Watanabe escucha la canción Norwegian Wood del famoso grupo los Beatles y eso le hace sentirse muy melancólico y nostálgico. Tanto que su mente retrocede a los años 60, cuando era un universitario en la ciudad de Tokyo durante los años 60.

En el pasado, su mejor amigo Kazuki se suicidó cuando estaban en el instituto, lo que le hizo sentirse muy triste y desolado. Lo superó poco a poco, y lo que no se podía esperar es que en la Universidad se reencontrará con Naoko, la que era en aquel entonces la novia de Kazuki y de la que decidió distanciarse por la pérdida de su mejor amigo.

Este reencuentro le hará descubrir sentimientos por Naoko que durante mucho tiempo tenía ocultos por respeto a su amigo Kazuki. No obstante, la relación no va a estar exenta de problemas, puesto que por un lado Naoko tiene una frágil salud mental, lo que la convierte en una chica muy inestable y la acaban internando en un centro psiquiátrico especializado.

Sin embargo, aún siente algo por ella hasta que conoce a Midori, una joven muy activa. Sus sentimientos por Midori cada vez se van volviendo más fuertes, pero cada vez se siente más sumido en las dudas y temores, experimentando el deslumbramiento y el desengaño, con lo único que parece cobrar sentido: el sexo, el amor y la muerte.

Watanabe además recuerda aquellos crudos finales de los 60, el momento en el que muchos estudiantes de todo el mundo, incluyendo a los japoneses, comenzaron a realizar muchas protestas contra el orden establecido, lo cuál se muestra sobre todo a través de Midori y Watanabe.

Una historia que está llena d un fuerte sentimiento de nostalgia por parte de Watanabe a todo lo que ocurrió en su juventud cuando no era más que un pobre Universitario que se ve envuelto en un mundo que jamás imagino que podría llegar a experimentar en sus propias carnes.

Los actores

Kenichi Matsuyama: Es un actor de mucho prestigio en Japón que es conocido en todo el mundo. Lleva casi dos décadas dedicándose al mundo de la interpretación, habiendo aparecido en series de televisión y realizando un gran número de películas.

Matsumaya es sobre todo conocido por su papel de Toru Watanabe en la película Tokio Blues, pero el papel que le hizo ganar mucho mayor prestigió con anterioridad fue el papel de L en la adaptación a imagen real de Death Note, papel que le hizo llevarse tres premios de prestigio japoneses al mejor actor y un cuarto al mejor nuevo talento.

Posteriormente ganaría todavía más prestigió con su papel de Soichi Negishi en Detroit Metal City, donde ganó un premio por su interpretación de Johannes Krausser II. Sus papeles de cine siempre están estrechamente relacionados con adaptaciones a imagen real de mangas o de animes.

Rinko Kikuchi: Más conocida como Yuriko Kikuchi, es una actriz japonesas que ha dedicado toda su vida a lo que más le gustaba: la interpretación. Sin embargo,  principalmente es conocida por sus papeles en películas norteamericanas.

La película que le hizo ganar mucho prestigio, para la que fue nominada en varios festivales y eventos como mejor actriz, incluyendo los Oscar, y que le hizo el horno de recibir el premio Gotham, fue la película Babel. Compartiendo protagonismo con Brad Pitt.

Desde ahí comenzó a recibir muchos trabajos como su aparición en la película Pacific Rim, 47 Ronin o en Tokio Blus como protagonista femenina.

Kiko Mizuhara: Kiko es una modelo que le llegó su oportunidad de aparecer por primera vez en una película cuando Tran Anh Hung le ofreció hacer el papel de la chica co-protagonista en Tokio Blues y ella aceptó encantada.

Fue bien reconocida por la crítica por su habilidad delante de las cámaras, lo que la llevó a conseguir más papeles, siendo el más reciente el de Mikasa Ackherman en la adaptación a imagen real de Shingeky no Kyojin (Ataque a los titanes) y el papel de Oichi en Nobunaga Concerto, adaptación a imagen real de la mangaka Ayumi Ishii. En la actualidad sigue compaginando su carrera de modelo con la de actriz, esperando nuevos proyectos en los que embarcarse.

El director

Tran puede que sea considerado uno de los mejores directores de todo Vietnam. En su juventud tuvo que marchar de su país natal cuando estalló la guerra de Vietnam, trasladándose con su familia hasta Francia, en donde entró en contacto con el mundo del cine que muy pronto le comenzó a interesar como una futura profesión.

Aunque se considera que su carrera comenzó en 1993, lo cierto es que anteriormente hizo dos cortos: el primero en 1989 en Francia titulado La femme Marie de Nam Xuong y dos años más tarde rigió un corto chino titulado la piedra de la espera. La primera película que dirigió, y para la que también escribió el guión, fue El olor de la papaya verde en 1993, la cual fue nominada a los Oscar en la categoría de mejor película extranjera. No obstante, en el festival de Cannes ganó dos premios de gran prestigio.

Posteriormente, en 1995, dirigió otra de sus películas más famosas: Cyclo, con un reparto de actores de Hong Kong que incluía al famoso Tony Leung Chiu Wai  y que junto con Pleno verano es considerada la trilogía vietnamita del director.

Tras esa película estuvo un buen tiempo parado, hasta que en 2008 decidió dirigir la película francesa Come with the rain, un thriller psicológico que contó con actores como Jost Hartnett y Elias Koteas. Algo muy diferente a todo lo que había hecho hasta ahora, pero que le valió para convertirse en el director de una de sus películas más famosas: Tokio Blues, la cuál adaptaba la novela de Haruki Murakami.

Los críticos admitieron que Tran era muy valiente por llevar a cabo el proyecto de adaptar una película como esa, sobre todo por estar basada que narraba sucesos del Japón de los años 60 Aún así, recibió críticas muy positivas.

Esta película se hizo con el premio a la mejor composición musical en 7º Festival de cine de Dubai, al mejor montaje en la 5ª gala de premios de películas asiáticas y el precio FIPRESCI en el 30º Festival de Cine internacional de Istanbul en la que Tran ganó el premio al mejor director.

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